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El juego ilegal que nadie puede prohibir: el Bicho

Se practica hace más de 100 años en Brasil. Mirá de qué se trata.

El juego ilegal que nadie puede prohibir: el Bicho

Millones de personas llevan más de un siglo participando en un juego de azar que no han podido prohibir los diferentes gobiernos de Brasil. En septiembre de 1892, el barón João Batista Drummond buscó la fórmula de atraer turistas a su zoológico de Río de Janeiro.

Se le ocurrió que, a la entrada, colocaría una caja de madera y, en el interior, la imagen de una de las 25 clases de animales que se podían ver en ese lugar. Quienes visitaran el zoo podían, además, comprar un boleto con una de las 25 especies posibles para tentar a la suerte.

Quienes acertaran el animal que había en la caja se llevaban un premio de 20 veces el valor de la entrada al zoológico. Y no era un premio pequeño: esa cantidad superaba un sueldo medio de aquel entonces, finales del siglo XIX. Aquella idea del barón Drummond le ayudó a evitar la bancarrota y a llenar de visitantes su zoo, pero también significó el inicio de un juego que hoy se ha extendido a todo el país.

Fue tal el éxito que los boletos para aquella curiosa rifa comenzaron a venderse en toda la ciudad, aunque antes del final de la década el juego fue prohibido por las autoridades de la época. Pero aquella prohibición no sirvió de mucho: hoy, más de 125 años después, el Juego del Bicho es toda una institución en Brasil y se juega abiertamente… pese a ser ilegal.

Un juego ilegal… y multitudinario
Un estudio de la Fundación Ge- túlio Vargas que recoge la BBC reveló que solo en el año 2014, el Juego del Bicho recaudó entre 1.300 y 2.800 millones de reales, el equivalente a entre 210 y 450 millones de dólares. Y un dato ayuda a entender la envergadura del problema: en la década de los 90 había más de 50.000 personas “trabajando” en el Juego del Bicho solo en Río de Janeiro.

Una barbaridad si pensamos que, un gigante como Telefónica da empleo a unos 30.000 trabajadores, por ejemplo, en España. Pero, ¿en qué consiste el Juego del Bicho? A grandes rasgos, los 25 animales originales se corresponden con 4 números cada uno, desde el 01, 02, etc. hasta el 98, 99 y 00. Esos 100 números tienen que coincidir con la terminación de la Lotería Federal; es decir, si el número ganador del sorteo es el 3598, el ganador es el que juegue con la imagen de la vaca.

También hoy otro tipo de apuestas, pero todas giran en torno a los animales de 1892. ¿Y quién juega a esta lotería? Pues millones de brasileños. En los primeros años, después de ser prohibida la rifa del zoológico, los sorteos se trasladaron a lugares ocultos, pero consiguieron inspirar confianza en los jugadores pagando religiosamente a los ganadores.

Pero, a partir de los años 50, hicieron que los resultados se correspondieran con los números ganadores de la Lotería Federal, lo que da un plus de credibilidad. Además, los responsables de esta lotería ilegal decidieron invertir parte de sus ingentes beneficios en la comunidad.

Así, financiaron a varias escuelas de samba, como explica el politólogo Danilo Freire: “Proporcionan trabajo a los residentes, generan beneficios para las comunidades, aumentan el turismo en Río y, por supuesto, acaban convirtiéndose en un símbolo nacional”.

¿Quién trabaja en el Juego del Bicho?

La estructura del Juego del Bicho está dividida en tres niveles de jerarquía: la más baja son los conocidos como bicheiros, los corredores que venden las apuestas con sus sellos personales. Por encima se sitúan los gestores, contables que se ocupan de todos los bicheiros de una determinada zona, y que a su vez intermedian con los conocidos como banqueros, que son la élite del juego.

Además, hay un factor de superstición en la lotería y las personas que pueden tener un sueño o un animal favorito apostarán por él en el sorteo del día siguiente. Incluso se han hecho estudios antropológicos sobre la influencia de este juego en la sociedad brasileña con resultados realmente sorprendentes.

En el subconsciente siempre existe el riesgo de que alguna de las facciones que componen el juego se quede con el dinero recogido. ¿Cómo evitarlo? Además de con la amenaza de represalias violentas, ofrecen lo que se conoce como “beneficios colectivos”; es decir, los banqueros de los puestos más altos de la jerarquía dan propinas, seguros médicos o, incluso, protección a los pequeños corredores con policias corruptos.

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